A retazos
Resumen
«Hicimos limpiar las paredes; ordenamos cortar los arbustos del patio, y fue como si hubiéramos limpiado de pequeñas basuras el silencio de la noche». La tía María normalmente no usaba ropa nueva, era habitual verla con ropajes negros y una cara de infortunio que ni ella podía explicar,
pero todos sabíamos que era un luto eterno por la muerte de su papá Antonio y su mamá Josefa. La tía María tenía la costumbre de pedir recortes de casi todo; en la plaza de mercado al carnicero, al panelero y en especial a la retacera que vendía cortes de gabardina, lino, pana y uno que otro paño; la panadería no faltaba; dos veces por semana, los martes y los viernes después de misa de ocho a pedir los recortes de panes, bizcochos, ponqués y bizcochuelos.
